FLAMENCO EN TIEMPOS DE COVID

NO DEJEMOS MORIR EL FLAMENCO

 

El tiempo se paró para todos el 14 de marzo de 2020. el mundo quedó inesperada, cruel y dramáticamente sumido en la peor pesadilla que jamás hubiéramos imaginado.

 

La irrupción de la pandemia que nos amenaza y parece que se nos ha instalado de forma indefinida, ha hecho que nuestras costumbres sociales, nuestra cultura y nuestro floklore se hayan visto tan afectados que sectores tan importantes para nosotros como el turismo, la hostelería y el espectáculo, incluido nuestro flamenco, hayan sufrido terribles consecuencias.

 

Somos un país eminentemente social y culturalmente arraigado al contacto, a la celebración, a la alegría. Las medidas adoptadas para evitar la propagación y contagio del COVID, han hecho que estas costumbres se vean afectadas. Tanto, que ha provocado el cierre y la quiebra de gran parte del sector hostelero, del turismo, ocio nocturno, artistas, espectáculos, etc.

 

El flamenco y la música en directo han visto reducidas y canceladas muchas de sus actuaciones, provocando con ello que los artistas bajen su “caché” y no dispongan de espacios para mostrar su arte, teniendo en muchos casos que actuar disminuyendo sus ingresos y en consecuencia viendo degradadas sus tarifas profesionales.

 

Se respira una preocupación latente ante el futuro inmediato del mundo del espectáculo en general, y del flamenco en particular, con el incremento de los casos de coronavirus y de la situación de la pandemia. El verano se ha solventado de forma maquillada, dándonos un respiro con los locales y espacios al aire libre, pero la llegada del otoño y el clima que corresponde a los meses de frío y lluvia, nos hace mirar al futuro con gran preocupación y máxima espectación. El tejido empresarial que abarca tanto la hostelería como el espectáculo es una absoluta incertidumbre que lamentablemente se va a recrudecer.

 

Nos han abordado cancelaciones y cierres de muchos espacios de este sector, acogidos y refugiados tanto por la falta de medios y medidas, como por el miedo a las consecuencias sanitarias y normativas.

 

Ahora, la vista a medio-largo plazo esta puesta en la primavera-verano 2021, con la esperanza de que el virus sea generoso en su rendición y con la fe en las medidas y la gestión de nuestros gobernantes. Es momento de apoyar y ayudar tanto a artistas como a espacios. Acudiendo a cada evento, actuación que se organice, contribuyendo así a no dejar morir el ocio cultural que forma parte de  nuestra cultura. La cultura no es una opción. La cultura es parte de un país, de su gente, de su historia. Apoyemos el flamenco.

 

Nos hemos divertido, hemos bailado y compartido emociones, momentos y sentimientos. Nos hemos enamorado y hemos dicho adiós a otros amores… La música en directo mueve el corazón, y el flamenco provoca emociones y sentimientos. No dejemos que mueran nuestras raíces. No dejemos que muera el flamenco. Dicen que el ingenio se agudiza en tiempos de crisis, y esto es lo que nos ha toca ahora.